Zuleidys, ni de aquí ni de allí

 

Todos sabemos, por experiencia propia, que es imposible elegir nuestro lugar y/o familia para nacer; no obstante, con el pasar de los años, la mayoría podemos elegir donde vivir, donde escribir nuestro libro. Pero, por desgracia, la minoría no puede elegir donde escribir su libro, no porque no quiera, demás está decirlo, sino porque le han robado sus hojas…

 

Segundo tras segundo nace y muere una persona, con diferente físico, idioma, cultura, religión, situación socioeconómica, composición familiar, y… ciu, ciuda, ciudadanía, si, ciudadanía, ¡Qué lindo suena!, ¿no?, CI-U-DA-DA-NÍ-A, ¡ah!, ¡qué maravilla!

 

Si a mí me pregunta, orgullosamente digo que soy ciudadano argentino, si le pregunto a usted también sabrá decirme de donde es, pero, ¿si le preguntamos a Zuleidys?, bueno, realmente ella no nos va a responder porque aún no habla, pero, si le preguntamos a Arelys, la madre de Zuleidys, nos va a decir que su hija no tiene ciudadanía, al igual que varias decenas de miles de personas alrededor del mundo.

 

Quizás para muchos, que la poseen, la ciudadanía sea un detalle menor en medio de tantos otros problemas, pero para quien no la tiene es la prohibición a comenzar la escritura de su libro, ya sea viajando, casándose, solicitando atención médica, buscando iniciar sus estudios, comprando una propiedad, abriendo una cuenta bancaria, etc.

 

En 2014 el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) publicó un informe en donde destacaban que a ese momento se registraban más de 10 millones de personas apátridas y que cada 10 minutos nacía una nueva; ese informe fue acompañado por un proyecto mundial para acabar con la apatriada en el transcurso de 10 años.

 

Y por descabellado que le parezca, esto es real y día tras día la cifra aumenta, ¿sabe por qué? Por la ambición de a quienes les dimos poder, de a quienes le entregamos las riendas de nuestro futuro, de a quienes les pagamos el sueldo, concretamente, de nuestros gobernantes.

 

Hoy me refiero a la situación de los migrantes venezolanos, que sufren las consecuencias de un gobierno nefastamente populista y una oposición sin brújula; pero esta problemática no se ata a un país, esta problemática recorre el mundo, y la única forma de acabar con ella es a través de la empatía y compromiso humano. Cada vez los índices más consultados a nivel mundial son los económicos, en vez de los sociales, la indiferencia aumenta y el sufrimiento se ignora, pero al igual que en el 100% de los problemas la solución depende del “pueblo”, de los habitantes, de quienes legitimamos las decisiones gubernamentales con nuestro sufragio o en su defecto con nuestro silencio.

 

Juntos podemos cumplir la meta propuesta por el ACNUR, y así lograr que todas las Zuleidys del mundo tengan sus hojas y bolígrafo para escribir su propia historia, donde, como, cuando y con quien quieran.

 

Escrito por: Kurt Ottosen

CORIA Argentina

 

Bibliografía: