La escalera de la participación: ¿Las niñas, niños y adolescentes de verdad participan?

 

La participación es uno de los mecanismos más poderosos para empoderar a niñas, niños y adolescentes, porque a través de ellos pueden expresar su verdadero sentir, pueden exigir y así podemos tener idea de qué ruta seguir para mejorar su situación, para que se respeten sus derechos.

 

La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) defiende esto, y obliga a los Estados participantes a cumplirlos y hacerlos valer, a través de los Artículos: 12, 13, 14 y 15.

 

Es bien sabido que cuando estos mecanismos se llevan a cabo puede llegar a ser un teatro, una justificación donde personas adultas toman decisiones de infantes sin siquiera consultarles, pero claro, justificándose con simulaciones, es decir, hacen creer a la sociedad que hicieron la acción con el interés superior de la niñez y adolescencia.

 

Pero, muchas veces no se acerca ni a la realidad por la que pasamos, es por eso que en esta ocasión me gustaría explicar en sí, en qué consiste la participación de niñas, niños y adolescentes.

 

¿Qué es la participación?

Según lo definen documentos del UNICEF: “Una forma de intervención social que le permite a los individuos reconocerse como actores que, al compartir una situación determinada, tienen la oportunidad de identificarse a partir de intereses, expectativas y demandas comunes y que están en capacidad de traducirlas con una cierta autonomía frente a otros actores sociales y políticos.”

 

Pero no debemos confundirnos, no todo lo que nos lo muestren como participación quiere decir que de trasfondo cumple esta definición, es por eso que recurrimos a la “Escalera de la participación”.

 

Escalera de la Participación. Roger A. Hart ha diseñado un modelo de la participación infantil y adolescente que va desde la no participación hasta la participación auténtica, tomando como referencia el diagrama de la Escalera de la participación del conocido ensayo de Sherry Arnstein (1969) sobre participación de los adultos.

 

Tenemos tres grados de NO participación y cinco grados de participación GENUINA:

Grados de no participación:

  1. La manipulación: Se refiere a aquellas acciones que los niños realizan en el nivel comunitario, inducidos por los adultos, pero sin que comprendan con exactitud de qué se trata y cuál es el sentido que tiene su vinculación con la actividad en que se les ha involucrado.
  2. La decoración: Son aquellas ocasiones en las cuales los niños son utilizados como “objetos decorativos” para promover alguna causa que conviene a los adultos
  3. La participación simbólica: Se utiliza para “describir aquellos casos en los cuales aparentemente se les da a los niños la oportunidad de expresarse, pero en realidad tienen poca o ninguna incidencia sobre el tema o sobre el estilo de comunicarlo y poca oportunidad, o ninguna, de formular sus propias opiniones”.

 

Grados de participación genuina:

  1. Asignados pero informados: En este caso los niños comprenden las intenciones del proyecto, saben quién tomó las decisiones sobre su participación y por qué.
  2. Consultados e informados: lo constituyen aquellos proyectos en los cuales los niños trabajan como consultores de los adultos.
  3. Iniciada por los adultos, decisiones compartidas con los niños: Aunque en este grado los proyectos son iniciados por los adultos, la toma de decisiones se comparte con los niños.
  4. Iniciada y dirigida por los niños: los proyectos son iniciados y dirigidos por los niños.
  5. Iniciada por los niños, decisiones compartidas con los adultos: lo representan aquellos proyectos que son iniciados por los niños y en los cuales se comparten las decisiones con los adultos.

 

Debemos empezar a tomar acciones para no caer en la participación simbólica, lo que queremos es que nos escuchen, no que se tomen una foto con nosotros, sino que se tome en cuenta nuestra opinión.

 

Queremos tomar parte de las acciones porque contamos con las ideas, contamos con la voz, contamos con las capacidades para cambiar nuestro entorno social para mejorarlo, no somos adornos que hacen quedar bien a los actores sociales.

 

Nosotros y nosotras entendemos mejor que nadie nuestro propio contexto, es por eso que es vital que se nos tome en cuenta. A pesar de que la sociedad tiene diversos mecanismos de participación, siguen sin ser suficientes, y lo menciono porque muchas veces son convocatorias cerradas encaminadas a un mínimo sector nada representativo, en otras ocasiones el problema es que piden tantos requisitos que es imposible participar y muchas veces esto nos desalienta a seguir, es algo que debe fortalecerse más y más a fin de que seamos partícipes del mejoramiento de nuestro propio entorno.

 

Autor: Eliud Pizarro Reyes.

CORIA México.

 

Referencias:

  • Estrada, M., Madrid, E., & Gil, L. (2000). LA PARTICIPACIÓN ESTÁ EN JUEGO. Santafé de Bogotá: Quebecor Impreandes.