La adopción

 

Es unos de los actos más nobles que puede realizar una persona. Es cuando una familia decide adoptar un niño, que por diferentes motivos se encuentra en un hogar transitorio, pero la burocracia no siempre sopla viento a favor.

Según un artículo en diario “LA NACION”, quien publicó cifras oficiales de la Secretaria Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia Argentina, al año 2011 había 21.468 niños en adopción. De ese total, 10.342 viven en instituciones (pequeños hogares, ONG, institutos), y otros 11.126 permanecen en los llamados programas de acogimiento familiar (familias sustitutas).

De esos niños, niñas y adolescentes, sólo el 8% de los chicos que viven en instituciones sin sus padres y al cuidado del Estado salió del sistema porque fue adoptado por una nueva familia. Y hay más: fueron más los que dejaron de vivir en hogares después de cumplir los 18 años y haber pasado toda una vida a la espera de que alguien los adoptara, que los que lograron tener una nueva familia. Eso es lo que ocurre con el 12,1% de los chicos sin cuidados parentales que viven en la Argentina.

Más de la mitad de los chicos que viven en hogares fueron separados de su familia por situaciones de maltrato grave (52,6% de los casos), en tanto el 22,8% sufrió abandono y el 19%, abuso sexual. También por cifras no oficiales, podemos añadir que hay familias para adoptar y que de más de la mitad de los niños se encuentran a la espera de una familia, la mayoría con los trámites iniciados hace años…

¿Entonces no creen que es momento de replantearnos en funcionamiento del Estado? ¿No creen que es momento de que siguiendo los artículos 20 y 21 de la Convención sobre los Derechos del Niño exijamos la facilitación del trámite?

 

Kurt Ottosen

CORIA Argentino

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