Futuro en riesgo

 

El pasado sábado 17 de marzo el Ministerio de Salud de Colombia emitió dos alertas en el territorio nacional por posibles casos de brote de sarampión, en menores de 5 años que había ingresado a Colombia, y que provenían del vecino país de Venezuela, generando así un actuar inmediato de las autoridades colombianas.

Pues Colombia se había declarado territorio libre de sarampión desde 1998, y tras la aparición de nuevos casos, se generó una alerta máxima, que conllevo a la predisposición de 1.050.000 dosis de la vacuna triple viral para ser distribuidas a lo largo del territorio nacional entre los meses de Marzo y Abril, el seguimiento y control a personas que tuvieron control con los casos nuevos, capacitación y mejor cobertura de vacunación en el territorio nacional con el fin de evitar posibles nuevos casos.

Situaciones como estas han sido solo el reflejo de la desventurada travesía que miles de familias venezolanas han emprendido con el fin de evitar la crisis diplomática y humanitaria que vive su país, y las acciones que Colombia ha emprendido para tratar de mitigar las situaciones que esta ha traído a su territorio. Pues consigo no solo se ha generado una gran ola migrante proveniente de venezolanos hacia Colombia, sino también serios problemas de salud, empleo, alimentación, seguridad y educación, donde los más afectados en estas familias que migran, han sido los niños, niñas y adolescentes, generando de este éxodo una crisis sin esperanza de fin.

Algunas de las realidades de estas familias se han caracterizado por las precarias condiciones de vida que deben soportar, la falta de alimentación, de un lugar donde vivir, la negligencia para acceder a sus derechos por el miedo a ser deportados, el temor generado por bandas criminales y la xenofobia que se vive en algunas partes del país por motivos del rechazo a el desplazamiento descendente de la mano de obra colombiana por la mano de obra venezolana en el mercado laboral.

Estas y más circunstancias han generado un gran impacto en la vida de miles de niños, niñas y adolescentes venezolanos no solo por el mal momento que ellos y sus familias están viviendo, sino que a esto hay que sumarle la triste situación en la que muchos niños son abandonados en el país y dejados a la merced de quien los acoja o en el mejor de los casos, del Estado. Por ejemplo, la noticia que conmovió al país entero el pasado mes de febrero en donde el ICBF dio a conocer que  51 niños, niñas y adolescentes de origen venezolano han sido encontrados en estado de abandono en el departamento de Norte de Santander en Colombia, lo que conllevo a un esfuerzo unificado por parte del Gobierno de Colombia y el Gobierno de Venezuela para dar con algún familiar de los niños para que estos volvieran con sus familias, sin embargo, 22 de estos niños fueron a parar a el programa de Hogares Sustitutos y actualmente se encuentran bajo protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar porque no se encontró a ningún familiar.

Por parte del Gobierno colombiano se han unificado esfuerzos institucionales para tratar de responder de la manera mas efectiva y legal a la situación que día a día se presentan en el país con relación a esta crisis, sin embargo,  su forma de actuar en varios casos no ha sido de la manera más correcta y sensatamente posible como el gobierno cree, pues actos administrativos y sentencias, como la T-250 del 2017 de la Corte Constitucional de Colombia la cual determina, en pocas palabras, que al momento de que los niños, niñas y adolescentes provenientes de otra nación quieran ingresar a la educación pública estos tengan que presentar y acreditar todos sus documentos que legalicen su estancia en el país; puede que genere un actuar bajo lo que se cree que es correcto y mejore la conciencia de la legalidad, pero, hace que el objetivo de ayudar a mejorar la situación de estos niños este lejos de realidad que viven. Pues por parte de la mayoría de las personas proveniente de Venezuela en el afán de salir del país entran de manera irregular a Colombia, sin la oportunidad de formalizar su estancia legal, por lo cual y a su vez, perjudican el acceso a sus derechos como persona, y ahora como lo declara la Corte, el acceso al derecho a la educación de sus hijos.

Aunque bien, hay que reconocer el esfuerzo por parte de entidades estatales como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, el cual ha intensificado sus esfuerzos para atender a las familias que se encuentran en la frontera, atendiendo actualmente a aproximadamente a 23.314 niños, niñas y adolescentes que vienen de Venezuela, de los cuales 2423 son niños y niñas son menos de los 5 años, según informó el ICBF, y han ingresado a los programas que este presta con el fin de mitigar ciertas carencias como la falta de alimentación y albergue. O esfuerzos como el del Ministerio de Salud para que las entidades hospitalarias en el país atiendan a cualquier persona proveniente de Venezuela sin necesidad de que se encuentre registrada a una Entidad Promotora de Salud (EPS) o seguro médico, con el fin de garantizar su derecho a la salud.

Si bien, los esfuerzos realizados por el gobierno nacional a través de sus Ministerios y de entidades como Migración Colombia o ICBF han sido aceptables, la situación se ve cada día mas lejos de solucionarse, y a su vez se hace presente la necesidad de que la misma ciudadanía sea la que abandere las ayudas para las personas que día a día llegan al país huyendo de la situación en Venezuela, y se dejen atrás los prejuicios e ideas que tanto daño le hacen a las personas.

Finalmente, como personas debemos entender que lo mejor para el desarrollo ha sido la unidad, el entendimiento y esfuerzo. Por lo cual, si se quiere generar un cambio positivo, se debe empezar con mirar a los demás como una persona con sentimientos, derechos, sueños, metas y anhelaciones con los cuales desea salir adelante, tanto como nosotros mismos.

Si se quiere generar un cambio en la sociedad colombiana, y en sí, ayudar a mejorar la situación que viven miles de personas provenientes de Venezuela, es entendiendo que lo mejor para un niño, niña o adolescente es estar con su familia recibiendo amor y cariño, en un entorno digno y justo que comprenda su realidad, y permita garantizar sus derechos sin importar su nacionalidad.

 

Pues debemos comprender, que los niños y adolescentes no son solo el futuro de un país, también son su presente, y que, junto a su presente, lo estamos todos.

 

Escrito por: Yhojan Andrés Rojas Correa

CORIA Colombiano

 

Fuentes:

ICBF. (2 de Febrero de 2018). ICBF refuerza su capacidad para atender a todos los niños en zona de frontera. Bienestar Familiar, pág. 1. Obtenido de https://www.icbf.gov.co/noticias/icbf-refuerza-su-capacidad-para-atender-todos-los-ninos-en-zona-de-frontera

LASILLAVACIA.COM. (14 de Enero de 2018). La migración venezolana ya es una crisis humanitaria. LA SILLA VACIA, pág. 1. Obtenido de http://lasillavacia.com/la-migracion-venezolana-ya-es-una-crisis-humanitaria-64180

Redacción VIVIR. (22 de MARZO de 2018). Confirmado tercer caso de sarampión importado. EL ESPECTADOR, pág. 1. Obtenido de https://www.elespectador.com/noticias/salud/confirmado-tercer-caso-de-sarampion-importado-articulo-745932

Silva, N. R. (12 de Febrero de 2018). ¿Y los derechos de las niñas y niños migrantes de Venezuela? Las 2 ORILLAS, pág. 1. Obtenido de https://www.las2orillas.co/y-los-derechos-de-las-ninas-y-ninos-migrantes-de-venezuela/

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