Educación enfocada en nuestro derecho a la participación

 

La educación que necesitamos, es aquella que nos lleve a una participación real. No pueden pretender que los niños, niñas y adolescentes tomemos decisiones conscientes sobre nuestra vida, nuestro entorno o nuestro país si siempre han decidido qué debemos aprender o qué debemos hacer con nuestras vidas. Somos quienes tendrán que tomar decisiones en una sociedad donde las reglas van transformándose según las nuevas necesidades, opiniones y formas de entender la realidad.

 

Que tengamos igualdad de derechos no necesariamente implica que debamos sentir, pensar y hacer lo mismo.

 

Nos piden que seamos líderes pero no nos enseñan a liderar, nos piden que seamos autodisciplinados pero se nos crio con un modelo de premios y castigos, nos piden salir a exponer pero no nos enseñan habilidades de oratoria, nos piden estar calmados pero no nos enseñan a gestionar nuestras emociones, ni se interesan por lo que sentimos.

 

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Según cifras de UNICEF 2017: «Si un poco más de uno de cada tres niños entre 13 y 15 años experimento casos de acoso escolar y 732.000.000 viven en países donde el castigo corporal en la escuela no está completamente prohibido».

 

Muchas personas en el mundo reclamamos desde hace años un cambio en el sistema educativo. Las prioridades de la sociedad actual son diferentes, no estamos en la revolución industrial cuando lo importante no era la calidad del aprendizaje sino la cantidad y la cuantificación de los resultados, ahora vivimos en una época más dinámica, ágil y con múltiples posibilidades de proyección.

 

No somos números, ni calificaciones, ni estadísticas, no somos medibles, ni cuantificables, ni observables, porque no somos objetos, somos sujetos de derechos, únicos e irrepetibles.

 

No se le puede responsabilizar de la educación únicamente al sistema educativo, en ella deben estar implicados todos nuestros garantes de derecho, Estado, sociedad y familia. La familia es la protagonista principal de la educación, el colegio es quien acompaña este proceso y el docente es… lo que el Estado le permite.

 

Necesitamos una educación cuyo principal interés sea el cumplimiento de los artículos 17, 28 y 29 de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) y en nuestra participación activa para pasar del dicho al hecho. Es de vital importancia que nuestras voces sean escuchadas y tomadas en cuenta para el diseño de políticas educativas ya que las vivencias son nuestras y somos nosotros los más idóneos para presentar soluciones a los problemas del sistema educativo.

 

Algunos adultos piensan que los niños y niñas no tenemos la capacidad de tomar decisiones y elaborar argumentos, no obstante grandes expertos como: María Tecla Artemisia Montessori,  Rudolf Steiner, Alexander Sutherland Neill, Paulo Reglus Neves Freire, Iván Illich, William Heard Kilpatrick,Olga Cossettini, Johann Heinrich Pestalozzi  han demostrado lo contrario y por ello dedicaron sus vidas a la importancia de una educación pensada en el ser y el desarrollo de métodos pedagógicos, dónde la participación de niños y niñas es vital, por esto no debemos olvidarlos debemos  mediante acciones generar cambios desde la educación y así demostrar que su labor, sus métodos y su vida no fueron en vano.

 

Ellos comprendieron que uno de los mayores propósitos de la educación son los procesos de participación consciente donde se generan entornos protectores y de aprendizaje real para la formación de ciudadanos integrales.

 

La educación es necesaria en todos los sentidos; para alcanzar mejores niveles de bienestar social y de crecimiento económico; para nivelar las desigualdades y para generar oportunidades.

 

Queremos una educación que nos motive a creer en nosotros mismos, una educación diversa e incluyente, donde se respete la diferencia, que estimule nuestra capacidad de asombro, nuestro poder de inventiva, que nos permita ser curiosos y hacernos muchas preguntas.

 

Necesitamos una educación en la que podamos brillar con luz propia y ayudar a otros a brillar, empoderarnos de nuestros derechos y así protegernos y proteger a los demás, orgullosos de ser quiénes somos; con toda nuestra singularidad.

 

Una educación para auto descubriéndonos, despertando nuestra sensibilidad por la vida, disfrutando los procesos, tomando decisiones por nuestros propios intereses, desarrollando empatía, porque podemos vivir sin saber resolver ecuaciones, pero no podemos vivir sin saber relacionarnos con nosotros mismos, con el otro y con nuestro entorno.

 

Escrito por: Santiago Cardona Quintero.

CORIA Colombia.

 

Referencias: