Discurso de apertura de las actividades conmemorativas al 30 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño por Kurt Ottosen

 

Fuaaa, ¡qué cantidad de gente que ha venido!, ¡Que rápido que pasa el tiempo! 30 años… ¡Impresionante!

 

En todo este tiempo hemos vivido muchas cosas, y por lo que me han contado, yo he ayudado bastante, aunque en ocasiones me siento mal, porque algunos países me ratificaron, pero luego se olvidaron de mí, por eso estoy feliz de que todos ustedes estén aquí.

 

Hace unos días estuve hablando con niños, niñas y adolescentes de diferentes países, y me contaron sobre varios problemas que según lo que está escrito en mí cuerpo, ya no deberían existir, pero lamentablemente sucede lo contrario…

 

Pero, ¿saben que más me dijeron? Que los pocos niños, niñas y adolescentes que tienen la posibilidad de participar en estos eventos, ya están cansados de hacerlo. ¿Y saben por qué? Porque se sienten usados, sienten que estos eventos se hacen para cumplir con una demanda de la sociedad, para sacar la foto y listo, cada uno a su casa y que la vida continúe.

 

Pero por lo que yo vi y pude escuchar, los niños, niñas y adolescentes cada vez están más organizados y quieren unirse para decir BASTA, para decir STOP, para decir que ellos deben ser escuchados y tenidos en cuenta, porque no solo son el futuro, también son el presente.

 

Ese país, no me acuerdo el nombre, donde gobierna Donal Trump, según lo que me han dicho todavía no ha ratificado mi existencia; así que imagínense, si para ellos no existo mucho menos los derechos de sus habitantes. ¿Tan fea seré que no me quieren?

 

En fin, yo NO entiendo por qué hace 30 años me crearon, me firmaron y ratificaron si me van a ignorar, ¿ustedes han visto lo que pasa en el mundo? Los problemas en la frontera entre México y Estados Unidos, la deserción escolar en Centro y Sur de América, la constante pobreza y baja esperanza de vida de Haití, la dictadura de Nicaragua y Venezuela, el masivo éxodo centroamericano, el estallido social de Chile y Ecuador, el número de pobres en Argentina, el incendio y deforestación del amazonas, los violentos ataques policiacos en las favelas brasileras, el crecimiento del narcotráfico en Centroamérica, la contaminación del agua, la mutilación genital femenina en varias partes de África, la interminable guerra en la franja de gaza, los conflictos armados en territorios disputados por las grandes potencias, la reclusión de niños, niñas y adolescentes para el terrorismo, los migrantes que mueren en las fronteras por la negación de los gobiernos, la crisis sanitaria en la India, las contaminación ambiental en China, el trabajo infantil y la explotación sexual en Centro América; la contaminación ambiental; el difícil acceso a la salud; el arcaico y de difícil acceso sistema educativo; la censura y la prohibición a la libre expresión de las mujeres en Irán, la falta de acceso a la información en Corea del Norte y Rusia, la condena a MUERTE de las personas pertenecientes la comunidad LGBT en países como Arabia Saudita o Nigeria y tantos otros problemas alrededor del mundo que solo le quitan el presente y el futuro a los más jóvenes.

 

Es increíble todo lo que pasa, porque hace 30 años que existo, hace 30 años que nos reunimos y nos proponemos terminar con los problemas, pero año tras año nos juntamos y volvemos a decir lo mismo que el año anterior, y pasa el tiempo, y pasan los niños, niñas y adolescentes y sufren los mismos problemas generaciones tras generaciones. Desde mi creación escucho hablar del derecho a la participación y expresión de los niños, niñas y adolescentes, pero hasta ahora no he visto ni he escuchado de ningún país que haya puesto una silla más en las mesas de decisiones para que un niño, niña o adolescente pueda participar con voz y voto sobre la toma de políticas públicas.

 

El año pasado escuché un chico que dijo “Si el mundo mirase los problemas desde la mirada de un niño una mitad se resolvería y la otra no existiría”. ¿Se dan cuenta lo profunda e importante que es esta frase? ¿Qué estamos esperando para dejar de invitarlos a los eventos para una foto y empezar a tomarlos en serio, a darles poder de decisión?

 

Ahora estoy celebrando mi cumpleaños, mis 30 años, y como ustedes saben, en los cumpleaños se piden 3 deseos, ¿saben que pedí yo? Primero, que cuando ustedes, los humanos, salgan de acá, no se olviden de lo que hemos hablado, y que no permitan una sola vulneración a mi contenido, a mis principios, a mis artículos; segundo, que los organismos internacionales trabajen junto con los niños, niñas y adolescentes para tener una fuente directa de información y aumentar el nivel de incidencia en los Estados; y tercero, que estos eventos no existan más, porque el día que estos eventos no existan, será el día en que los problemas… se hayan terminado.

 

¡Muchas gracias por su tiempo!

 

Video del discurso disponible aquí

 

Autor/ Writer:  Kurt Ottosen.

CORIA Argentina – Integrante del equipo asesor de niños, niñas y adolescentes del Comité de los Derechos del Niño.