Aquí vivo yo

 

Sin duda alguna la infancia y adolescencia son únicas, una de  sus tantas características es el ánimo que exclaman en sus  acciones, crean soluciones creativas a los retos que enfrentan y, sobre todo, son tan imaginativos que tratar de comprenderlos es muy complejo; pero algo aún más sorprendente es el grado de empatía que logran tener con sus  semejantes siempre y cuando exista una  guía que los acompañe durante el trayecto de su desarrollo, y que mejor apoyo que la de tu misma ciudad para poder cumplir tus Derechos como Niña, Niño o Adolescente;  tal es el caso de la  Ciudad  de Puebla.

La  ciudad de Puebla está ubicada en el estado que lleva el mismo nombre dentro del territorio de los Estados Unidos Mexicanos -México para los cuates- y es una metrópoli con 486 años de historia como ciudad, y dentro de todas las leyendas que  rodean a la misma caben un sinfín de historias que engalanan sus calles. Dentro de los  esfuerzos  realizados para que la ciudad sea un espacio armónico se destaca la que yo considero  una de  las genialidades que más debemos aprovechar como integrantes de la sociedad: La Noche de Museos, una vez al mes, durante  el oscuro del transcurso del día, los museos del Centro Histórico abren  sus puertas de  manera gratuita a  todo aquel que guste adentrarse a los relatos que el museo pueda ofrecernos.

Otra de las cosas que como Niñas, Niños  y Adolescentes  podemos aprovechar en la bella Ciudad de Puebla es un Zócalo que nos ofrece una sana convivencia de la urbe con la naturaleza; un lugar en el que puedes sentarte a estudiar, a estar con amigos o simplemente tener un momento de paz en el que puedes observar los detalles que la ciudad te ofrece.

Otra forma de disfrutar la ciudad es  asistiendo a los distintos eventos artísticos y culturales que se presentan de manera gratuita, uno de los lugares a los  que podemos acudir es  la Casa de la Cultura Pedro Ángel Palou Pérez, llevando el nombre de uno de los más grandes historiadores de Puebla, nos ofrece desde talleres hasta presentaciones teatrales, pasando por exposiciones culturales, presentaciones dancísticas y más. De esta forma podemos vivir nuestros Derechos de la mejor manera posible: convivimos con nuestro entorno y lo más importante, pasamos tiempo de  calidad con nuestra familia y amigos, reforzando así nuestras  relaciones con ellos.

Como adolescente,  puedo empoderarme en mi ciudad, convivir con sus espacios y con ello poder vivir mis Derechos de una manera plena, sin duda cada ciudad tiene espacios propios que ofrecer, y debemos aprender a respetarlos y aprovecharlos de manera que hagamos acciones que hagan valer nuestros Derechos. Para despedirme quiero aprovechar compartiendo un consejo que espero te sea útil: acércate con tus autoridades escolares para poder realizar actividades que tengan inferencia en el espacio directo en que te  desarrollas, tu escuela, con lo que aprenderás  ahí podrás cada vez identificarte  más con tus Derechos;  recuerda compartir siempre con los demás.

¡Nos  leemos pronto!

Escrito por:

Carlos de Jesús  Hernández Quijano

CORIA México