¿Ahora quién podrá salvarnos?

 

Colombia ha fundamentado la atención de nosotros los niños, niñas y adolescentes, en la Constitución Política y los convenios internacionales, en especial la Convención internacional de los Derechos del Niño (Ratificada en la ley 12 de 1991).

 

La ley 1098, por la cual se expide el Código de infancia y adolescencia, establece entre sus principios protección integral, por lo cual se nos da reconocimiento a los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho, y se establece la garantía y cumplimiento de los mismos. De igual forma, se establecen como principios la corresponsabilidad de la familia, la sociedad y el Estado en la atención, cuidado y protección de nuestros derechos como niños, niñas y adolescentes.

 

Si las leyes son tan claras, ¿entonces qué sucede con el cuidado y la protección de nuestros derechos?

 

Según cifras de Medicina legal desde enero a Julio de 2018, 404 niños, niñas y adolescentes han sido asesinados en el país. Y si las leyes no lo hacen ¿ahora quién podrá salvarnos?

 

¿Qué tal si lo hacemos nosotros mismos, creando sistemas de protección integral para niños, niñas y adolescentes? Desde mi experiencia personal esto es posible, lo aprendí en una ONG llamada Taller de Vida para la cual soy voluntario.

 

La invitación es a unirnos como comunidad, familia, institución educativa en torno a un ambiente de cuidado y protección en la búsqueda de nuevas formas de garantizar nuestros derechos,  en este espacio generar actitudes de mutuo reconocimiento y valoración, forjando  relaciones justas y equitativas implica entonces, conocer al otro; para construirnos como un nosotros creando así un proceso de sensibilización y empatía, por medio de estos entornos protectores lograríamos:

-Reconocer la vulneración de nuestros derechos como niños niñas y adolescentes.

– Identificar los derechos que se nos están vulnerando en nuestra escuela, familia y comunidad.

– Permitir escuchar nuestras voces, enterarlos de que estamos presentes y hacer visible lo que sentimos y pensamos.

–  Fortalecimiento de nuestra participación infantil y de la toma de decisiones.

– Capacidad de concertar de manera comunitaria entre niños, niñas, adolescentes y adultos, estrategias conjuntas para el cuidado y la protección de nuestros derechos.

– Reconocernos como parte de un territorio donde todos somos sujetos de derecho y nos es posible participar aportar y crear.

 

De esta manera, juntos podemos proteger nuestros derechos y los de los demás.

 

Escrito por:

Santiago Cardona.

CORIA Colombia.